mineraloide
Los mineraloides son materiales geológicos fascinantes: se parecen a los minerales verdaderos y se comportan de forma similar, pero no cumplen ciertos criterios definitorios, principalmente una estructura cristalina ordenada a largo alcance o una composición química estrictamente fija. A diferencia de los minerales clásicos, que cristalizan en una red atómica repetitiva, los mineraloides se solidifican de forma desordenada, a menudo mediante el enfriamiento rápido de vidrio volcánico (por ejemplo, la obsidiana), la deposición de una sustancia gelatinosa en la superficie terrestre o la acumulación de desechos orgánicos e inorgánicos en condiciones únicas. Debido a que su estructura atómica es aleatoria o semiordenada, los mineraloides suelen fracturarse con fracturas curvas (concoideas) y carecen de los planos de exfoliación definidos de los minerales cristalinos. Ejemplos como el ópalo, el vidrio volcánico, el ámbar resinoso e incluso ciertos vidrios de formación natural como las tectitas revelan la diversidad de entornos en los que se originan los mineraloides: enfriamiento rápido, alto flujo de fluidos, acumulación biológica o fusión inducida por impacto. En esta categoría profundizarás en cómo se forman los mineraloides, cómo reconocerlos en el campo o en una muestra, en qué se diferencian de los minerales y por qué son importantes para geólogos, ingenieros y profesionales del terreno por igual, para todo, desde el comportamiento de los materiales y las joyas del patrimonio hasta los procesos geológicos y los indicadores de riesgos naturales.


































